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Es de Entre Ríos el 80% de la arena que se usa para fracking en Vaca Muerta

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Desde que irrumpió en el mercado de las arenas silíceas, hace cinco años, Entre Ríos ya comercializó un millón y medio de toneladas y se posicionó como la principal proveedora del país. Su mayor cliente es el yacimiento Vaca Muerta, explotado por YPF, que usa el mineral entrerriano para la fractura hidráulica y otras actividades tendientes a la extracción de hidrocarburos. A mediados del año pasado, según datos de la Universidad Nacional de la Patagonia, Entre Ríos aportaba el 50 por ciento de la arena utilizada en Vaca Muerta y actualmente se estima que suministra el 80 por ciento del mineral cuya extracción y procesamiento, en razón de los planes de desarrollo del yacimiento estatal, constituye una atractiva oportunidad de negocios. Hay quienes llaman a estas arenas especiales “el nuevo oro”.

Luego de la estatización de YPF, la demanda de arena silícea se incrementó en forma exponencial y la petrolera de bandera tuvo que importar el mineral desde China, Brasil y Estados Unidos. Chubut fue la primera provincia en activar la extracción y lideró el mercado, pero desde 2016 comenzó a ser desplazada por Entre Ríos y finalmente perdió la pulseada. El año pasado, el negocio de las arenas silíceas facturó en Argentina 220 millones de dólares y se espera que esa cifra se triplique para 2021. 

La abundancia del recurso, las ventajas logísticas y el pago de un canon ínfimo -que recién se pasó en julio de este año de 40 centavos a 14,70 pesos por metro cúbico- permitieron a Entre Ríos fijar un precio sustancialmente más bajo que sus competidores chubutenses. Según datos de hace seis meses, las codiciadas arenas entrerrianas se venden a un promedio de 40 dólares la tonelada contra los 138 dólares que cobra la explotación del Grupo Arenas Patagónicas en la localidad de Dolavon. 

Las arenas que se extraen en Chubut y en Entre Ríos no van directo a Vaca Muerta, sino que son enviadas a la planta de tratamiento que YPF emplazó en la localidad de Añelo, provincia de Neuquén. Si bien Chubut queda más cerca, la arena es transportada en camión a lo largo de los 836 kilómetros que hay hasta Añelo. Desde Entre Ríos, en cambio, el material va por ruta hasta Buenos Aires y de allí en tren hasta la planta neuquina. Esa diferencia reduce los costos y da a las arenas entrerrianas una ventaja competitiva.

A la vez, dos proyectos en marcha podrían mejorar aun más la ecuación entrerriana. Uno es la puesta en la ruta de los súper camiones Volkswagen Constellation 19.420, desarrollados por la firma uruguayense Lambert que ya operan en Vaca Muerta.

Mediante una serie de modificaciones, cada unidad eleva su capacidad de carga de 44 a 55,5 toneladas. El primer viaje, con un prototipo fabricado en Concepción del Uruguay, se realizó en abril. El súper camión llegó a la planta de Añelo con 51,2 toneladas de arena embalada en 24 bolsones. La reducción de costos oscila entre el 11 y el 16 por ciento.

Otro proyecto es el impulso al tren norpatagónico, que apunta a recuperar 700 kilómetros de vías entre Bahía Blanca y Añelo y reducir así en un 50 por ciento los costos logísticos del traslado de insumos para Vaca Muerta. Si este proyecto avanza, Entre Ríos podría mandar la arena en barco hasta Bahía Blanca y de ahí en tren hasta la planta de Añelo, lo que permitiría achicar aún más los costos.

Son cinco las empresas que, en la provincia, extraen arenas silíceas y solo una no destina su producción a la actividad petrolera. Las otras cuatro envían una parte o todo a Vaca Muerta. Algunas incluso fueron dejando de lado otras actividades para enfocarse en el abastecimiento del yacimiento estatal.

En el sur de la provincia, en la zona de Ibicuy, están ubicadas Aresil SA y Cristamine. “Desde hace 25 años nos especializamos en la extracción y producción y comercialización de arenas silíceas”, se presenta Aresil en su web. Inicialmente, la firma proveía a la industria de la cerámica y el vidrio, pero paulatinamente se fue volcando al abastecimiento de la actividad petrolera, a la que hoy destina el 100 por ciento de su producción. 

Cristamine, por su parte, fue fundada en 1962 y durante décadas proveyó de materia prima a la industria del vidrio. Luego se expandió hacia la construcción y las cerámicas y actualmente también abastece a la actividad petrolera con arenas para fractura hidráulica. 

En el kilómetro 178 de la ruta 14, en el departamento Colón, está la cantera de la empresa La Chola II. Su actividad histórica es la producción de canto rodado, pero también provee de arena a la actividad petrolera. 

Otra empresa es San Marcos Trading, que explota una cantera llamada La MIlagrosa ubicada en cercanías a la localidad de Colonia Elía, en el departamento Uruguay. “Al momento de su adquisición, la planta se encontraba cerrada y sin operar. A partir de un proceso de inversión y desarrollo sumado a la calidad de sus productos, la cantera es hoy un proveedor clave para la industria del fracking y un referente indiscutido del sector”, se indica en la web de la compañía.

La única empresa en cuyos yacimientos están presentes este tipo de arenas silíceas, pero no las destina a la actividad petrolera es Cattorini Hermanos, dedicada al abastecimiento de la tradicional cristalería Rigolleau y a la fabricación de la mitad de los envases de vidrio que se usan en el país.

La fractura hidráulica, también denominada fracking, es una técnica de extracción de hidrocarburos consistente en la realización de perforaciones para luego introducir a presión químicos, arena y millones de litros de agua. El compuesto agrieta las rocas subterráneas y, cuando el líquido se escurre, la arena mantiene abiertas las grietas y los fluidos brotan a la superficie de manera continua.

El único tipo de arena apta para esta técnica es la que se extrae en Entre Ríos. La fractura de cada pozo insume unas 500 toneladas y, si Vaca Muerta alcanza el desarrollo planificado, va a necesitar alrededor de 8 millones de toneladas por año. Con esos datos, la magnitud y el potencial de la extracción y comercialización de la arena que abunda en la provincia de Entre Ríos, denominada “el nuevo oro”, es difícil de dimensionar. 

 

Análisis Digital