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Para los economistas, la meta de inflación del 15% es casi inalcanzable

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“Es un mal trago que estamos atravesando, totalmente esperable por nosotros”, señaló ayer el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, un día después de que se conociera que la inflación de marzo fue del 2,3 por ciento, lo que arroja un acumulado del 6,7 por ciento en el primer trimestre del año. El funcionario pronosticó “un marcado descenso” de los precios a partir de mayo. Sin embargo, el dato de inflación confirmó las expectativas del mercado acerca de que la meta anual del 15 por ciento que se fijó el gobierno es de casi imposible cumplimiento.

Para llegar al objetivo, la inflación mensual de aquí en adelante tendría que ser del 0,9 por ciento hasta fin de 2018, algo improbable, según la mirada de los economistas, ya que en abril se espera un número similar al de marzo. Coinciden que se ubicará entre el 19 y el 21 por ciento. Además, en los últimos dos años solo en agosto de 2016 la inflación se ubicó por debajo del 1 por ciento. 

Dujovne, en cambio, no pierde el optimismo y pronosticó "un marcado descenso de la inflación" a partir de mayo, que daría paso a un proceso de desinflación en los próximos meses. Pero una serie de subas que tendrán lugar después de abril ponen en jaque esa posibilidad. En mayo aumentará el agua (26 por ciento) y en junio volverán a subir los boletos de colectivos (13 por ciento) y trenes (aproximadamente 10,3 por ciento) y posiblemente el subte (13,6 por ciento). Luego, en octubre y noviembre, habrá nuevos incrementos del gas y la electricidad.

“Yendo a la película del año, uno hace cuentas y no dan los números”, dijo el economista Amilcar Collante. “El éxito sería estar cerca del 20 por ciento. Estamos a 10 puntos de la meta original o a cinco de la posible. Es difícil ver un proceso de desinflación tan rápido”, evaluó.

Según Federico Furiase, director de Eco Go, el gobierno puede no cumplir la meta, pero la inflación sí tiene que bajar tres o cuatro puntos por año. En este sentido, para ellos el número final va a estar en torno de 21,7 (el año pasado fue del 24,8 por ciento). “Van a seguir los malos datos y, para el segundo semestre, va a quedar la desaceleración porque, a partir de mayo, hay menos concentración de aumentos de tarifas y el gobierno va a tratar de mantener el dólar anclado, a diferencia del primer bimestre en que el dólar subió. Está siendo más difícil de lo que pensaban. Bajar la inflación con suba de tarifas y un dólar flexible hace que el proceso de desinflación sea más costoso y con un déficit fiscal que va bajando de a poco”, explicó.

En tanto, el economista jefe de Radar Consultora, Martín Alfie, estima un número acumulado de 22 o 23 por ciento. “Va a haber una dinámica parecida a la del año pasado: la primera mitad con una acumulada alta y la desaceleración sobre los meses finales con meses en torno al 1,4 o 1,5 por ciento. Eso te deja un punta a punta cada vez más cercano al 23 por ciento”, detalló.

Por otro lado, Nadin Argañaraz, el director del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), dijo que “es muy difícil que la inflación sea la que el gobierno se plantea como meta". "Hoy la núcleo, si tomás la del trimestre y la anualizás, te da 27,7 por ciento, pero considero que después de abril va a tener un descenso y existe la chance de que termine en el rango de 19 a 21 por ciento, más tirando a la última cifra. Lo significativo es que volverá a bajar la inflación respecto de 2017. Si no baja el déficit y la tasa de emisión de pesos para financiarlo va a ser difícil bajar la inflación, no solo respecto a la meta. No es imposible, pero vamos a estar en un andarivel distinto al de la meta".

Más allá de que el Gobierno pudo haber sido ambicioso en su programa de desinflación, para Collante "se necesita mostrar un BCRA que tiene como prioridad luchar contra la inflación, que es lo que ha estado faltando desde diciembre o se ve más permeable a la política".

"Tenemos que tener un poquito más de certeza acerca de adónde va la política monetaria. En realidad, el BCRA está amagando a que suba la tasa de interés pero, por otro lado, no lo hace y las expectativas siguen estando arriba. Tendría que haber más certeza sobre eso y ahí se va a determinar cómo influye la tasa sobre el tipo de cambio. Si estás preocupado por la inflación deberías haber tomado medidas. La opción de subir la tasa de interés está medio vedada, como mucho aspira a mantenerla, después de bajarla en enero".

En el mismo sentido opinó Furiase. "Lo que está en discusión es el rol del Central. Hizo mucho ruido la recalibración de las metas de diciembre. Le tienen que volver a creer. Seguramente siga manteniendo la tasa porque cree que la inflación es transitoria. El tema es si la inflación va a bajar lo suficiente para que se siga manteniendo a raya. Seguir vendiendo reservas te vuelve vulnerable con un déficit externo", agregó.

"¿Tenía sentido cambiar la meta de inflación del 10 por ciento? Sí, pero no estuvo bien la forma en que se bajó la tasa y la independencia del Central quedó cuestionada. Esto aceleró la inflación y aumentó el costo de los intereses en una economía que se endeuda en dólares. En los últimos días, el BCRA no intervino por los dólares de la cosecha, pero ¿qué va a hacer hasta las elecciones de 2019? No puede estar vendiendo dólares valorizando los pesos con la brecha que hay en el frente externo. Metió mucho ruido lo de diciembre", consideró el director de Eco Go.

Por último, Argañaraz, opinó que el nivel de emisión hace difícil bajar la inflación a ritmos más acelerados. "En 2017, la emisión de pesos fue de 392.000 millones de pesos por operaciones con el Tesoro nacional, 90.000 millones de pesos de adelanto transitorio en emisión directa, transferiste utilidades por 47.000 millones de pesos más y compraste dólares por 250.000 millones de pesos. Dada la base monetaria de la Argentina, que está en el orden del billón de pesos, esta emisión que hacés por el Tesoro es significativa con respecto al stock de base. Más allá de que el BCRA esteriliza buena parte de esta emisión, la cantidad sigue creciendo a una tasa del 25 por ciento interanual. Así resulta difícil bajar la inflación más rápido. Podrá ir cayendo a medida que la emisión de pesos disminuya y, para eso, tiene que bajar el déficit fiscal, pero a un ritmo no necesariamente relacionado con el de la inflación".

Por lo pronto, ayer Dujovne, aclaró: "La meta es una meta, no una proyección. Es un mecanismo ordenador de la política macroeconómica". Y valoró que "todos los acuerdos salariales están cerrando en torno del 15 por ciento, en línea con la meta".