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Argentina duplicó en 30 años su tasa de obesidad y encabeza el ranking de la región

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El sobrepeso y la obesidad se han convertido en los últimos años en uno de los principales potenciales problemas de salud de cara al futuro. Y la Argentina se encuentra entre los países con índices más elevados de sobrepeso y obesidad de Sudamérica. Según un nuevo informe presentado por la agencia de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Argentina duplicó los índices de obesidad entre 1980 y 2014, tanto en hombres como en mujeres. Y no sólo eso: somos el país de Latinoamérica y el Caribe con más hombres adultos obesos.

El informe “Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe”, revela que en la Argentina la prevalencia de obesidad en hombres adultos pasó del 12,5% en 1980 al 26,7% en 2014. Y en cuanto a las mujeres, subió de 15,1 a 30 por ciento.

Según el informe, entre los países de Sudamérica, Argentina tiene la mayor proporción de hombres adultos obesos (26,7 por ciento), seguido por Chile (24,8 por ciento), Bahamas (24,6 por ciento) y México (23,7 por ciento).

Entre las mujeres el problema de la obesidad es más frecuente y Argentina no es ajena a este fenómeno: el 30,1 por ciento de las mujeres sufre obesidad contra el 26,7 por ciento de los hombres. Pero, en este caso, se ubica en el quinto puesto entre los países de la región con mayor proporción de población femenina adulta obesa: el primer puesto lo tiene Chile con 32.8%; lo sigue Surinam (32,2); Uruguay (31,3) y Guyana (30,3).

Los especialistas advierten que en los últimos 40 años se dio un cambio de paradigma tanto en la alimentación como en hábitos. Hoy en día comemos mal y nos movemos poco. Los resultados están a la vista. “Por un lado ha cambiado la forma de alimentarse. Hoy tenemos muchos componentes (en los alimentos) que cuando se aprueban lo único que se tiene en cuenta es que no sean cancerígenos, pero son obesogénicos. Por ejemplo, el jarabe de maíz de alta fructosa, que es totalmente obesogénico. Se utiliza en alimentos precocidos y es un tipo de azúcar que hace liberar muchísima insulina, lo que hace que esos productos engorden más”, explica a Clarín el doctor Alejandro García, médico endocrinólogo. Por otra parte, dice, cada vez nos movemos menos. “El índice de actividad de un chico que juega con un teléfono celular o tablet es cero. Por eso también hay tanta obesidad, más que lo que comemos es lo que no nos movemos”, agrega.

De hecho, el sobrepeso y la obesidad infantil es otro problema a atender en la región y puntualmente en la Argentina. “Respecto al sobrepeso infantil -dice el informe de la FAO-, este afecta al 7% de los niños menores de 5 años en América Latina y el Caribe, cifra superior al promedio mundial. La preocupación, en este caso, radica en el aumento de los riesgos de enfermedades y otras complicaciones de salud y psicosociales en la niñez y adolescencia", agrega el estudio y recuerda que un niño con sobrepeso tiene más probabilidad, en la adultez, de desarrollar enfermedades cardiovasculares, diabetes y varios tipos de cáncer.

“El consumo de productos ultraprocesados está directamente relacionado con el incremento en la prevalencia del sobrepeso y obesidad, así como de las enfermedades no transmisibles, afirmó la directora de la OPS, Carissa F. Etienne, durante la presentación del estudio de FAO y OPS.

Según otro trabajo también publicado hoy por la prestigiosa revista británica The Lancet, entre 1975 y 2016 la obesidad infantil creció diez veces a nivel mundial. En cuanto a la Argentina, este estudio revela que la obesidad en los varones (de entre 5 y 19 años) pasó de 5,4% a 20,8% y en las nenas, de 4,5% a 12,9%. Y el sobrepeso ya afecta al 41% de los nenes y al 31,9% de las nenas. El estudio, realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Imperial College de Londres, indica que el total de chicos con problemas de peso suma 124 millones en todo el mundo. 

“El sobrepeso y la obesidad representan un desequilibrio entre la ingesta de alimentos y el gasto energético, con una subsecuente acumulación de grasa corporal que representa un riesgo para la salud” dice el informe de FAO. E identifica entre las causas, el cambio que se dio en los patrones de alimentación en ese período de 34 años, con una mayor disponibilidad de productos ultraprocesados y una disminución de las preparaciones culinarias tradicionales, preparadas con alimentos frescos y saludables.

“En el mundo, de los tres grandes grupos de nutrientes –proteínas, grasas e hidratos de carbono- los más caros son las proteínas. Nosotros en Argentina no tenemos ese problema. Tenemos acceso a proteínas en cantidad y calidad, y es algo que no se da en otros lugares del mundo. Entonces debemos volver a la comida natural, por ejemplo un bife o pollo a la plancha, eso es una comida saludable”, explica García.

En eso, también es importante el rol de la escuela. "Para cambiar el paradigma, necesitamos empezar por la escuela. Allí los chicos solo pueden comprar galletitas, y prácticamente no hay frutas. Hay que empezar a cambiar desde la base. Hay que cambiar desde abajo", concluyó el especialista.

 

Clarín