17
Mar, Jul
32 New Articles

El peón rural Juan Ángel Rosales es acusado de intento de femicidio por atacar a la mujer y al hombre tras un baile de campo en Feliciano. El debate se sustancia en la ciudad de La Paz y la Fiscalía pedirá una dura pena de prisión. Estaba amaneciendo en una zona rural del norte entrerriano. Ramona María José Losa y su novio, Néstor Maciel, volvían a su casa en moto luego de divertirse en un baile en una casa de campo. En medio del camino, cuando se detuvieron para abrir una tranquera, se les apareció Juan Ramón Rosales, expareja de la mujer, con una escopeta. Primero, hirió de un balazo a Maciel, luego persiguió y apuñaló a Losa en el pecho. Se fugó y a los dos días lo atraparon en su casa de Feliciano. Desde ayer lo juzgan por intento de femicidio y podría ir por varios años a prisión.

Esta mañana, personal municipal que desarrolla trabajos en el Parque la Curtiembre se encontró con el faltante de las farolas de luz de dicho lugar, las cuales han sido robadas. Una vez más, los espacios públicos de nuestra ciudad son protagonistas de hechos de vandalismo que perjudica a toda la ciudadanía, impidiendo así poder mantener dichos espacios de uso cotidiano para muchas personas.

Tras cinco días de intensa búsqueda hallaron sin vida al pescador que había desaparecido el sábado en La Paz. La localización había sido solicitada por su familia luego de que un sobrino saliera a buscarlo y encontrara su canoa vacía. Según confirmaron desde la Guardia de la Prefectura Naval La Paz, este jueves dieron con el cuerpo de Ramón Gómez, de 60 años, en el río Paraná. El hombre no había vuelto a su casa tras haber salido a pescar a una isla frente a la ciudad el 2 de junio. 

Integrantes de la Prefectura Naval Argentina con asiento en La Paz están siendo investigados por un episodio relacionado con drogas desde hace aproximadamente un mes. Desde la fuerza no confirmaron ni negaron tal información, pero pidieron remitirse al Juzgado Federal de Paraná, donde indicaron que se sustancia la causa por el hecho. El inicio de la historia se podría remontar un par de años atrás. A fines de 2015, un auto fue secuestrado por transporte de un cargamento de droga, decomisado y luego entregado a la fuerza federal para tareas operativas. Al parecer, no habría sido requisado a fondo, por lo que tiempo después un grupo de efectivos que estaban utilizando el vehículo encontraron varios ladrillos de marihuana y dinero debajo del asiento trasero. Los prefectos que la hallaron no avisaron a sus superiores, se quedaron con la droga y la plata. Pero uno de ellos resultó ser honesto, los denunció y se abrió una investigación que terminó con los uniformados investigados.

Más artículos...