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Comienza un Dakar diferente: sin pasar por Argentina, se larga en Perú

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El Dakar 2019 no comenzó de la mejor manera. Hace 11 meses, la empresa francesa ASO negociaba el recorrido en América latina, como ya es habitual desde 2009, cuando la carrera más difícil del mundo se mudó desde África por amenazas terroristas. Pero el panorama no fue el mejor esta vez. Más allá de la buena experiencia sudamericana, Argentina, por primera vez en una década, se negaba a recibir al Rally más complejo. Decisiones económicas (unos 5 millones de dólares por contar con un punto de relevancia, ya sea largada, descanso o llegada) dejaron al margen a nuestro país.

Inmediatamente se sumó Chile a la negativa. Otras razones también dejaron fuera del Dakar al país con su desierto de Atacama, tan tradicional para la prueba. Gestiones de apuro a último momento intentaron convencer a Evo Morales, pero Bolivia tampoco llegó a un acuerdo, por lo que Perú quedo solo para recibir a la aventura.

Por primera vez en 40 años se desarrollará un Dakar en un solo país. El domingo, con la rampa de largada, se pondrá en marcha un Dakar complicado en la organización, aunque con la fuerza necesaria para recomponerse pese a las adversidades. En Magdalena del Mar, en el sector norte de la costa de Lima sobre el Pacífico, los 334 vehículos inscriptos pondrán primera en el predio que los recibirá el 17 de enero.

Será más corto que otros años. Apenas durará 11 días y el recorrido se limitará a sólo 5600 kilómetros, mucho más reducido que los más de 9000 de las ediciones anteriores. Un ida y vuelta desde la capital peruana hasta Tacna, el extremo sur de este país, aunque con jornadas "extremas", según advierten desde la organización, haciendo valer un terreno propicio para esta competencia, con arena, dunas y la complejidad potenciada en la navegación y en la conducción en el desierto.

Para la caravana (equipos, organización, prensa) hay un detalle que no es menor: varias etapas se repiten en los campamentos con un recorrido con "rulos", es decir, con comienzo y fin en el mismo punto. Ello reduce una característica agotadora: los largos viajes diarios se reemplazan con pocos traslados.

Ahora bien, en lo deportivo, la atención está puesta en los grandes nombres. En la categoría autos, la rivalidad se centrará entre las representaciones de los equipos Mini y Toyota. Por el lado del team de origen europeo, el "Dream Team" que hasta el año pasado competía para Peugeot, marca que se despidió del Dakar de manera triunfal, pasó a Mini: Carlos Sainz, Stéphane Peterhansel y Cyril Despres se suman al español Nani Roma y Jakub Przygonski, todos "Legends", es decir con más de 10 Dakar de experiencia.

Por el lado de la marca japonesa, el qatarí Nasser Al-Attiyah dará pelea con la Hilux del Gazoo Racing junto con otro ganador de la emblemática carrera, el sudafricano Giniel De Villiers, y el holandés Bernard Ten Brinke.

Al margen del potencial de los equipos, grandes nombres se alistan también, como el múltiple campeón de WRC Sebastien Loeb, o el carismático norteamericano Robby Gordon, que regresa, de último momento, al Dakar.

En motos, KTM buscará mantener su reinado frente al intento de Honda. El austríaco Matthias Walkner intentará revalidar la victoria de 2018 con la marca de su nacionalidad. No será el único par parte de KTM. También están los veloces San Sunderland, Toby Price y el chileno Pablo Quintanilla.

Por el lado de Honda, el experimentado portugués Paulo Goncalves y el español Joan Barreda Bort intentarán la anhelada victoria. Las marcas Husqvarna, Sherco y Hero también tendrán sus representantes, aunque deberán demostrar un nivel similar al de los candidatos.

Entre los cuatriciclos, con la ausencia de los Patronelli (hace ya 3 temporadas), del experimentado polaco Josef Machacek y del chileno Ignacio Casale (el vencedor 2018 se pasó a UTV), no aparece una figura como candidata al triunfo. Se prevé una carrera muy disputada.

En camiones, otra vez el duelo entre los rusos Kamaz y los Iveco saldrán a devorar los caminos en busca de la victoria. Por la lado de los Kamaz, con el experimentado y ganador Eduard Nikolaev, mientras que por el lado de Iveco de la mano de Gerard De Rooy.

El Dakar enfrenta su edición más compleja desde la organización en su etapa sudamericana. Un Dakar "small", como se dice en el campamento de Magdalena, en la previa, ya tiene los motores calientes, a la espera de la orden de largada para desafiar un camino arenoso y no menos traumático que en las versiones anteriores.

 

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